La respiración resulta especialmente útil porque siempre está ahí, por lo que es un buen punto de partida. Sin embargo, según la técnica, puedes concentrarte no solo en sensaciones como la respiración u otras sensaciones físicas, sino también en un objeto concreto de pensamiento o imaginación. Puede ser una visualización, un mantra o el deseo de que otros sean felices.
Conceptos básicos