No. Los sonidos forman parte de tu experiencia del momento tanto como todo lo demás. No tienes que intentar excluir mentalmente los coches que pasan, el canto de los pájaros o la otra vaca que muge en el prado vecino.
Si un sonido desvía tu atención de la respiración u otro objeto de meditación, simplemente nótalo y vuelve como siempre. Incluso puedes convertir los propios sonidos en objeto de atención y observar cómo surgen y desaparecen.