Depende de la técnica. En investigación, las técnicas de meditación suelen dividirse en dos grandes grupos: meditación de atención focalizada (FAM) y meditación de monitorización abierta (OMM). Las técnicas FAM requieren dirigir la atención a un objeto concreto y mantenerla allí. Puede consistir en observar la respiración, otras sensaciones físicas, un mantra u otros objetos del pensamiento o de la imaginación.
Para mantener allí la atención, debes supervisar continuamente tanto tu propia atención como los pensamientos que te distraen (metacognición).
En la OMM, en cambio, se pone el foco en observar la actividad mental misma sin intervenir. Quien medita nota qué pensamientos, sentimientos, impulsos, motivaciones, percepciones, etc., surgen de un momento a otro, cómo cambian y cómo vuelven a desaparecer. La OMM suele considerarse una técnica más avanzada que la FAM.1