Si surge una molestia leve durante la meditación, no tienes que cambiar de postura inmediatamente. Puedes observar primero lo que sientes realmente: ¿dónde lo noto exactamente? ¿Es presión, tirantez, calor o tensión? ¿La sensación sigue igual o cambia? Así, incluso una sensación física desagradable puede convertirse durante un rato en objeto de tu atención. Sin embargo, meditar no significa tener que soportar dolor. Si la molestia aumenta, es punzante o te da la sensación de que esa postura no te viene bien, cámbiala. Puedes moverte lenta y conscientemente y después seguir meditando. Utilizar una silla, elegir otra posición sentada o tumbarte está perfectamente bien.
Durante la meditación