Casi todas las personas descubren que durante la meditación surgen pensamientos y la atención divaga.
Esto no indica que estés haciendo algo mal. Al contrario: el cerebro está diseñado para procesar información, hacer planes y recuperar recuerdos continuamente.
La meditación no pretende suprimir estos pensamientos. En cambio, practicas notarlos y volver después a tu ancla de meditación. Como ya hemos dicho: regresar repetidamente al momento presente es la práctica.
Muchas personas creen que meditan mal porque tienen muchos pensamientos. En realidad sucede lo contrario: cuanto más atento estás, antes notas que tus pensamientos han divagado. Esto también puede ayudar en la vida cotidiana: aprendemos a percibirnos con más claridad y podemos aprender a responder más conscientemente en muchas situaciones.
Una vez más: lo importante no es divagar, sino volver con suavidad. Esa es una parte esencial de la meditación.1