Puede ocurrir. Durante la meditación hay menos distracciones externas. Como resultado, pensamientos, recuerdos o sentimientos que en la vida cotidiana quedan rápidamente tapados por la siguiente tarea pueden hacerse más perceptibles.1
No tienes que apartar la tristeza ni examinarla con especial intensidad. Puedes empezar notando lo que está presente ahora. ¿Cómo sientes la tristeza en el cuerpo? ¿Dónde la sientes? Si te parece bien, puedes observar estas sensaciones un rato. Después puedes volver a dirigir la atención a tu respiración.
Si el sentimiento se vuelve demasiado fuerte, puedes detener la meditación en cualquier momento. Abre los ojos, muévete y vuelve a dirigir la atención a tu entorno. La meditación no es una prueba de cuánto puedes soportar.
Si aparece tristeza intensa con frecuencia, dura mucho o también te afecta fuera de la meditación, puede ayudar hablarlo con alguien de confianza o con un profesional.