Ciencia

La red por defecto y la meditación

La red por defecto, o DMN, no es una sola zona del cerebro, sino una red de regiones interconectadas. Entre ellas hay partes de la corteza prefrontal medial y de la corteza cingulada posterior.1

Resulta fascinante aquello de lo que se ocupa esta red. Entre otras cosas, la DMN participa cuando pensamos en nosotros mismos, recuperamos recuerdos, imaginamos futuros posibles o intentamos comprender los pensamientos y puntos de vista de otras personas.

La historia que contamos sobre nosotros mismos

Su relación con la autopercepción es especialmente interesante. Parte de nuestro pensamiento consiste en una historia continua sobre quiénes somos, qué nos ha ocurrido y qué podría ocurrir en el futuro.

Esto es fundamentalmente útil. Sin esta capacidad, apenas podríamos aprender del pasado o planificar el futuro. Pero esos mismos procesos también pueden participar en la rumiación: un pensamiento lleva a otro, se repasan una y otra vez situaciones pasadas o se anticipan posibles problemas futuros.

Por eso también se estudia el aumento o la alteración de la actividad y la conectividad de la DMN en relación con trastornos de salud mental como la depresión. Sin embargo, esto no significa que una DMN activa sea patológica ni que la rumiación surja simplemente de «demasiada DMN».

Tres redes que trabajan juntas

Durante la meditación ocurre algo interesante: tus pensamientos divagan, en algún momento te das cuenta y después rediriges la atención.

La red por defecto no es la única red implicada. En términos simplificados, la divagación de la mente se asocia con actividad en la DMN. Una llamada red de saliencia ayuda a detectar cambios relevantes, como el momento en que notas que tu mente ha divagado. Las redes de control cognitivo te ayudan después a redirigir conscientemente la atención.2

Por tanto, la meditación también puede entenderse como una interacción repetida entre distintas redes cerebrales: divagar, darse cuenta, volver.

Menos DMN no es automáticamente mejor

Se han encontrado diferencias tanto en la actividad como en la conectividad de la red por defecto en meditadores experimentados. Algunos estudios, por ejemplo, observan menos actividad en zonas clave de la DMN durante determinadas meditaciones.1

Pero esto no significa que la meditación desactive esta red — y mucho menos que hacerlo fuera deseable.

La DMN cumple funciones importantes. Una pregunta quizá más interesante es si la meditación cambia la flexibilidad con la que podemos pasar del pensamiento referido a nosotros mismos a la atención a la experiencia presente.3

Así, parte del efecto puede consistir en notar antes cuándo nos perdemos en nuestros propios pensamientos, más que en pensar menos sobre nosotros mismos.

Fuentes

  1. Brewer et al. (2011) Meditation experience is associated with differences in default mode network activity and connectivity
  2. Hasenkamp et al. (2012) Mind wandering and attention during focused meditation: a fine-grained temporal analysis of fluctuating cognitive states
  3. Tang, Hölzel & Posner (2015) The neuroscience of mindfulness meditation

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